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Agenda 21 escolar

La incorporación de la educación ambiental al currículo escolar como tema transversal ha fomentado la conciencia sobre el estado del medio, la sensibilidad hacia su protección, la adquisición de conocimientos sobre el funcionamiento de los sistemas socio-naturales y la participación activa en las tareas de conservación y mejora del medio.

Sin embargo, pocas veces se considera la escuela como parte interesada de la crisis ambiental y como escenario para la búsqueda de alternativas a esa crisis, y eso que, la mayor parte de las actividades que en la escuela se realizan, o el uso de los recursos que se necesitan para llevar a cabo su labor, tienen un impacto ambiental.

También es necesario destacar que muchas de las actividades escolares relativas a temas ambientales se realizan de forma puntual, encontrándose algunas veces aisladas y descontextualizadas.

Por todo esto sentimos la necesidad y la responsabilidad de trabajar estos temas desde la propia gestión del centro educativo, y de que estos trasciendan de las áreas curriculares a la propia gestión del centro, las estructuras de participación y comunicación en el mismo, etc; del mismo modo que se desarrolla una agenda 21 local, contando con las estructuras de participación ya existentes.

No en vano, cabe destacar las diferentes experiencias desarrolladas en el municipio por varios centros educativos, que llevan años inmersos dentro del programa internacional Ecoescuela, coordinado en Andalucía por la Consejería de Educación y la Consejería de Medio Ambiente a través del programa ALDEA, contando entre ellas con una Ecoescuela pionera a nivel andaluz. Todas ellas han tenido una vinculación directa con el proceso de la Agenda 21 local desde su inicio.

La Agenda 21 escolar se trata de un proceso de enseñanza-aprendizaje activo y participativo en el que se realiza una evaluación del centro desde el punto de vista ambiental, participando todos los sectores de la comunidad educativa en la misma, y que tiene como resultado una intervención directa a través de grupos organizados en la mejora de la calidad ambiental del centro y una adquisición de actitudes y competencias que ayudarán a todos repercutiendo también en sus hogares y en la localidad.

La A21 escolar persigue la transformación de la vida cotidiana del centro a través de una práctica democrática y respetuosa con el medio ambiente y basada en los principios de la sostenibilidad.

Objetivos

  • Hacer del centro educativo un proyecto susceptible de cambios y mejoras, tanto en el ámbito medioambiental como social, impulsado por la propia comunidad educativa.
  • Favorecer procesos de participación y sistemas organizativos democráticos de autogestión entre los diferentes estamentos, y especialmente entre el alumnado.
  • Promover la sensibilización, implicación y compromiso del profesorado, el alumnado y la comunidad educativa en actividades de educación ambiental.
  • Procurar una práctica educativa que conjugue la adquisición de conocimientos, la sensibilización medioambiental y la participación directa en acciones de protección y mejora del medio ambiente.
  • Mejorar la práctica ambiental del centro escolar adaptando el programa y el proceso a las necesidades educativas ambientales del centro trabajando sobre aquellos aspectos (hábitos de consumo, uso de espacios, responsabilidad, etc.) mediante la reducción en el consumo de recursos (agua, energía, papel, etc.) y en la producción de residuos, haciéndolo más sostenible.
  • Desarrollar herramientas y pautas que permitan a los participantes actuar ante los problemas ambientales para solucionarlos y que además, permitirán evaluar en gran medida los resultados de estas actuaciones.

Contenidos

Los contenidos que se desarrollarán dentro de las agendas 21 escolares dependerán de los resultados obtenidos en sus ecoauditorías, si bien de forma general enumeramos los posibles temas a tratar.

  • Consumo de materias y recursos.
  • Agua.
  • Productos de limpieza.
  • Residuos y vertidos.
  • Alimentación.
  • Energía.
  • Ruido.
  • Gestión Ambiental.
  • Recursos humanos e implicación.
  • Información y sensibilización.
  • Aspectos urbanísticos (mobiliario, accesibilidad, etc).
  • Zonas verdes y Biodiversidad en el patio escolar.
  • Transporte escolar.

Metodología

La metodología a aplicar puede variar de un centro escolar a otro; se enumeran a continuación los aspectos que deben ser comunes en cualquiera de los casos:
        

  • Debe ser participativa, utilizando los mecanismos existentes dentro de la comunidad escolar.   
  • Que vaya de lo local a lo global.
  • Trabajar desde el consenso para conseguir el mayor apoyo posible para el desarrollo de las acciones planteadas en todo momento.       
  • Partir siempre de sus propias ideas, está demostrado que es mucho más productivo.
  • Que todos los objetivos planteados traigan consigo una actuación concreta que pueda evaluarse.
  • Que implique una responsabilidad directa sobre alguno de los agentes implicados.
  • Que tenga carácter multidisciplinar, ya que esa es la dimensión que debe tener la agenda.
  • Que resulte divertida y se desarrolle dentro de las actividades habituales que realiza en el centro.

Actividades

Dado que cada centro educativo tiene unas características y necesidades distintas, es necesaria la elaboración de un guión del cual partir, y a partir de éste, ir adecuando las actividades a desarrollar en función de cada centro siguiendo los siguientes pasos:

  • Propuesta de inicio: se realizarán los primeros pasos proponiendo al centro la realización de la Ecoauditoría.
  • Crear un Consejo Ambiental estable y coordinado que incluya a representantes de todos los colectivos del centro para dinamizar, coordinar y llevar adelante la ecoauditoría.
  • Llevar a cabo la auditoría, donde queden reflejados los diferentes apartados a trabajar según la temática, que permita detectar y analizar las necesidades y las consiguientes prioridades ambientales.
  • Elaboración de un Plan de Acción: tras los resultados de la auditoría, el Consejo Ambiental establece unos objetivos, metas y fechas para la puesta en marcha de las iniciativas destinadas a la mejora ambiental del centro escolar.
  • Puesta en marcha del plan de acción, propuestas de mejora y de un código de conducta.
  • Llevar a cabo un control y evaluación donde los participantes puedan verificar el grado de cumplimiento y realizar un seguimiento sistemático de los resultados para así, corregir errores y proponer nuevas acciones si fuera preciso.
  • Difusión de los resultados entre todos los colectivos implicados en la ecoauditoría; la comunidad escolar, el entorno social, etc.
  • Continuidad del programa para que la ecoauditoría no sea una actividad puntual, y se configure un programa permanente de educación ambiental y de gestión ambiental del centro.